Este mensaje es para ti que trabajas en recursos “humanos”

Foto de mi no viaje al Sudeste Asiático

Foto de mi no viaje al Sudeste Asiático

Este mensaje es para ti que trabajas en recursos “humanos”:

En mi vida, he tenido la ocasión de hablar con muchas personas de recursos humanos. Esto me ha ayudado a conocer bien a esta especie y desarrollar la habilidad de saber si, la próxima vez que me contactaran, me iban a dar un sí o un no por respuesta. Pocas sorpresas me he llevado.

Nos conocimos en LinkedIn hace ya unas cuantas semanas (quizá ya meses… pero a las embarazadas nos gusta más hablar de semanas). Te envié una invitación a conectar porque leí algunos posts tuyos que me encantaron y me hicieron creer que había dado con un profesional diferente que iba a revolucionar la manera de trabajar en su sector.

Al poco tiempo, me sorprendiste con tu mensaje en la red de que dejabas tu puesto actual porque no disfrutabas con las tareas administrativas y buscabas un contacto más estrecho con la gente para ayudarla a encontrar empleo. Te consideré un valiente y sentí la necesidad de escribirte para apoyarte, decirte que me sentía identificada contigo, contarte mi experiencia al dejar un trabajo en la crisis anterior y conocerte mejor.

Lo hice. Te escribí. Te ofrecí poder colaborar en algo juntos, ya que los dos ayudábamos a la gente a buscar trabajo y pensaba que vibrábamos en la misma frecuencia. Me dijiste “cuenta con ello” y me preguntaste si se me ocurría alguna forma de colaboración. Hablamos por teléfono y me ofrecí a escribir una entrevista sobre ti en mi web para ayudarte a ganar más visibilidad y a enviarte ofertas de trabajo si me enteraba de alguna oportunidad relacionada con tu perfil. Por tu parte, recibí cero propuestas.

Te informé de que la entrevista la dejaría para más adelante. No me corría prisa. Primero quería quitar las telarañas a mi web, hacerle limpieza y darle un lavado de cara. Todavía estoy en ello, sé que no voy a tu ritmo, pero entiende que con un bebé que nace en pocas semanas, en estos momentos estos temas no son prioritarios.

Sobre las ofertas: te envié varias relacionadas con temas sociales cuyos requisitos de experiencia y formación cumplías. Además, te permitían desarrollar ese trabajo que entendí que buscabas y satisfacer ese deseo de ayudar a la gente. Me dijiste que molaban y que me “debías una”, que estabas ahí para cuando lo necesitara. La verdad que eran trabajos muy interesantes. Por cada oferta, me preguntaste sobre las personas que tenían relación con los procesos de selección. Te proporcioné toda la información que pude (hasta haciendo por ti el trabajo de rastreo en LinkedIn típico que hace todo aspirante) y, finalmente, no presentaste tu candidatura. Cuestión de prioridades personales; tranquilo, lo entiendo.

Esta semana volví a hablar contigo. Te conté la actividad que voy a realizar a partir de la semana que viene y te invité a participar para no solamente hacer una búsqueda activa de empleo en equipo sino para aportar además tu punto de vista como profesional de recursos humanos, ya que sería muy interesante conocer la opinión de quien ha estado “en el otro lado”. En tu voz, no percibí realmente interés por tu parte y decidí no extender mucho más la conversación y enviarte la información por mensaje. Así, no te robaba más tiempo y al menos podrías valorar la información y pensar en cómo colaborar si de verdad ahora no es para ti el momento de buscar trabajo. Antes de despedirme, te pedí que me dieras una respuesta lo antes posible para saber si contaba contigo, ya que tengo que coordinar a un grupo de personas que se va a comprometer a buscar trabajo en cuerpo y alma, durante 30 días non-stop… ¡y en equipo! Vamos, que supone compromiso y les voy a hacer sudar la gota gorda.

Finalmente, tu respuesta llegó ayer. Declinaste mi propuesta a pesar de que me debías una y de que podía contar contigo para colaboraciones. En todo este tiempo, tus propuestas para esa colaboración siguen siendo cero patatero. Para ser sincera, me lo esperaba. Tus esfuerzos en marca personal te están convirtiendo en influencer y ahora te llueven las colaboraciones. Como decimos los nacidos en los ’80, es más “guay” colaborar con colegas de profesión que tienen una legión de seguidores en LinkedIn y han escrito un libro desde la comodidad de un puesto de trabajo y con apoyo económico, que con una desconocida que no ha estudiado lo mismo y no hace vídeos en YouTube.

Además, ¿quién narices es Maite Irigoyen? ¡Si su libro no lo conoce ni el tato! Ni siquiera está en Amazon ni tiene edición digital. Quizás sea porque ella solita lo ha escrito (eso sí, todo, todo y todo basado en su experiencia real 100% auténtica), ha pensado en su estructura, editado, corregido (hasta perder la cuenta de las veces que lo leyó para que no se le escaparan faltas de ortografía con las que ponerse colorada), ha buscado ayuda para maquetarlo e ilustrarlo (¡gracias, Alicia!), ha mirado el tema de comprar un ISBN para venderlo en librerías independientes, ha buscado imprenta para publicarlo en papel, ha sacado la cartera para cubrir todos los costes sacrificando con ello hacer un gran viaje al Sudeste Asiático y ha renunciado a Amazon para no darle más poder a una multinacional que está hundiendo el comercio local y no aporta una cantidad significativa de impuestos a nuestro país (pero todo legal, oye).

No te preocupes. Que te entiendo. Que a los veinteañeros ahora lo que os putoencanta* es ser influencers, salir en YouTube, TikTok y que os den like. Ahora, hasta los niños quieren ser YouTubers y TikTokers en lugar de futbolistas. Es lo que mola. Aun así, aunque escriba estas líneas desde la decepción (una más en mi vida, lo superaré rápido, a estas alturas ya te he dicho que me lo esperaba), deseo que vaya muy bien tu proyecto y tu canal de YouTube, que en verdad es muy bueno y con él ayudas a mucha gente. Yo lo seguiré recomendando a las personas a la que de forma altruista asesoro a buscar empleo como he hecho hasta ahora.

Ojalá que ganes mucho dinerito con los visionados y tus asesoramientos. Solamente te pido que, si de verdad no vas a buscar trabajo y quieres dedicarte a esto que tu denominas como “mis cosas”, hagas las cosas bien desde el principio y pagues por tu actividad de profesional independiente: IAE, RETA e IVA. Este país lo necesita y bastante daño ya nos está causando Amazon. Del coronavirus ya ni hablo, que me da para otra chapa más y por hoy es suficiente.

¡Un abrazo y mucha suerte!

* Putoencanta: primera vez que uso esta expresión. Soy de la generación del “guay del Paraguay”; pero, como soy publicista, no puedo evitar hacer el esfuerzo de adaptar el léxico al target.

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