¿Te pasa que no llegas a todo?

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 20.

Cuando trabajaba en Confidencial, tenía una carga de trabajo tremenda. Para llegar a realizar todas mis tareas en tiempo y forma, trataba de priorizar aquellas labores más importantes y urgentes. Aun así, había días que sentía que no me cundían las horas como quería.

El motivo no era la falta de planificación, sino una sobrecarga de trabajo sumada a un gran número de interrupciones y distracciones que recibía constantemente: llamadas de clientes solicitando diversas cuestiones, peticiones de compañeros que en un gran número de ocasiones podían resolver ellos mismos, el jaleo que había siempre en el departamento (que más que una oficina había días que aquello parecía un chiqui park*), emails infinitos, llamadas de los medios de comunicación para insertar publicidad cuando ya había realizado un plan de medios anual, llamadas del jefe para saber qué tal iba todo… En fin, que me entra el estrés con tan sólo recordarlo.

Por otra parte, estaba muy mal visto por los compañeros quedarme más allá de mi hora de salida, con lo que tenía que tratar de sacar al menos el trabajo más urgente y relevante sí o sí en mi jornada laboral. Los niveles de estrés eran altísimos y hacían que fuera coleccionando en mi espalda contracturas que no me dejaban dormir bien por las noches.

A estas alturas del reto de búsqueda de empleo, los participantes también tienen una gran cantidad de tareas que realizar. Mi pregunta es: ¿llegas a todo lo que quieres hacer en el día? Si la respuesta es “no”, ¿te has planteado cómo gestionas tu tiempo?

Si no trabajas con una agenda y no preparas tu rutina de búsqueda de empleo con cabeza, estás perdiendo el tiempo. Y si pierdes el tiempo, pierdes la oportunidad de conseguir el trabajo que quieres. Céntrate en trabajar en lo rentable y reorganiza bien tu agenda hoy porque vamos a comenzar a preparar la parte de las entrevistas de trabajo y vamos a necesitar dedicarles un tiempo importante.

Por último, como comentaba ayer, recuerda mantener también a raya a tus “ladrones de tiempo”, porque por muy planificado que tengas el día estos pueden destrozar toda tu agenda sin que te des cuenta.  

Mucho ánimo con todo y ¡al lío!

*chiqui park: es un parque infantil a cubierto.

Rodea tu mundo de niebla

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 19.

De nuevo hemos amanecido hoy con niebla en mi localidad; pero la de hoy se muestra más espesa y persistente que la de los días pasados. Siempre me ha parecido que la niebla tiene algo místico y algo mágico. Me fascina que tan sólo me permita ver lo que tengo más cerca, más próximo y, si así de verdad lo quiero, consiga también aislarme del resto del mundo. Así logro poner el foco en el momento presente, centrarme en él y no distraerme con lo que todavía está por venir.

Hoy, en el reto de búsqueda de empleo en 30 días, pretendo que los participantes hagan precisamente eso: se centren en la búsqueda de trabajo con el método que han adquirido durante estas semanas y den el 100% manteniendo a raya cualquier distracción, especialmente a los “ladrones de tiempo”.

¿Sabías que las interrupciones son unos de los ladrones de tiempo más dañinos que existen? Según explica Alberto Pena en su publicación 7 Ladrones del Tiempo y 7 Técnicas para Combatirlos (2010), cuando alguien nos interrumpe, podemos “llegar a tardar hasta 10 minutos en recobrar completamente la concentración”. Por ello, hay que aprender a saber decir no y a transmitir el mensaje de “lo siento, pero ahora no me viene bien”.

Sin embargo, creo que somos nosotros mismos los principales responsables de la mala gestión de nuestro tiempo: ¿cuántas horas dedicamos a ver la televisión, a navegar en Internet, a pasar el rato en las redes sociales o a enviar mensajes por WhatsApp? Seguro que está en tu mano gestionar mejor los 1440 minutos que tiene el día para sacarles un mejor rendimiento. Así que enfócate en tus tareas y rodea el resto de tu mundo con niebla.

Tocar fondo para emprender el camino a la gloria

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 18.

“A veces hace falta tocar fondo para emprender el camino que conduce a la gloria”, fue la frase con la que Michael Robinson daba paso al documental sobre la participación de Andrés Iniesta en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica.

En ese reportaje, su protagonista confesaba el duro año que había atravesado antes de jugar el Mundial. “La gente no es consciente de los momentos difíciles que se viven durante todo el año”, decía. La verdad es que la gente muchas veces sólo ve la punta del iceberg del éxito de las personas, pero debajo del agua ese gran iceberg alberga muchas cosas como sacrificios, lesiones, fracasos y malos momentos, como es la pérdida de un ser querido.

En la búsqueda de empleo también pasa algo así. Por lo general, hay mucho trabajo detrás antes de obtener un contrato de trabajo, pero también antes de llegar a una entrevista donde lo que se va a ver, sobre todo, es la punta del iceberg.

Iniesta confesaba cómo llegó a perder la confianza en sí mismo y en su juego (su trabajo). Sin embargo, tuvo suerte de contar con alguien que le echó una mano para salir de esa situación: Emili Ricart, el fisioterapeuta de su club. No sólo le ayudó con una lesión muy importante que sufrió a dos meses de la gran cita, sino que le transmitió confianza y preparó un vídeo en formato DVD para trabajar la visualización.

Ricart ideó el vídeo a modo de terapia de refuerzo emocional con el propósito de conseguir el mayor éxito posible. “Intento que vea a grandes deportistas donde también tienen momentos de derrota; pero a base de creer en uno mismo llegan otra vez el éxito y el momento idóneo de esa persona”, argumentaba el fisioterapeuta del FCB.

Iniesta lo había pasado tan mal durante el último año que el mundial era un sueño y un objetivo. Así que viajó con esas imágenes hasta Sudáfrica donde, todas las noches al acostarse, visionó esas imágenes de deportistas como Federer o Alonso mezcladas con pasajes de su propia vida deportiva. La última vez que vio el DVD fue la noche antes del partido de la final del Mundial donde se iba a decidir el campeón entre España y Holanda. Tras un partido de infarto y en la segunda parte de la prórroga, el balón llegó a las botas de Iniesta y, entonces, para el futbolista “se para todo”. “Solo estamos yo y el balón, como cuando ves una imagen en cámara lenta. Es difícil escuchar el silencio, pero yo en ese momento escuché el silencio y sabía que el balón iba a ir dentro”, contaba en el documental. Y entró. España marcó el gol con el que vivió el sueño de ganar un Mundial de Fútbol. Un gol para la historia.

Hoy en el reto, también hemos trabajado en la visualización como recurso para lograr nuestro objetivo. Además, he compartido el documental del que te hablo en este post con el equipo como ejemplo de visualización y lucha, como la que se supone que hay que realizar también en este viaje hacia la búsqueda de empleo. La de Iniesta es una historia de creer en uno mismo, visualizar, contar con el apoyo de la gente y dejarse ayudar. Es una historia sobre cómo pasar de la depresión, las lesiones y de haber tocado fondo, a jugar en un Mundial de Fútbol y conseguir el sueño de cualquier futbolista: marcar el gol de la victoria.

Lo comparto aquí también para que lo disfrutes.

Cómo hacer que confíen en ti

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 17.

Hace unos años, descubrí a la artista Sharon Nowlan a través de sus creaciones en Pinterest. Me enamoré de la sencillez y la belleza que transmitían unas pocas piedras combinadas que dejaban imaginar una figura o escenario. Así que tiré de mi autoconfianza y decidí probar a realizar mis propias creaciones de pebble art*.

Se trataba de un arte impredecible e incontrolable al dejar al azar el hallazgo de las piedras. Cada una era única e irrepetible y su composición con otras también lo era. Por ello, el pebble art era único e inimitable, ya que no era posible reproducir un diseño exactamente como el original. Eso lo hacía también valioso, a pesar de la sencillez.

Amigos y familiares quedaron fascinados con los trabajos que había hecho con aquellas piedrecitas del río y, poco a poco, esta actividad comenzó a atraparme y retarme. A nivel personal, obtuve grandes beneficios mientras desarrollaba este nuevo hobby:

  1. En primer lugar, me hacía estar en contacto con la naturaleza, ya que era necesario ir a por las piedras a un lugar donde fluyera el agua.
  2. Me hacía vivir el momento presente (eso que llaman mindfullness*). Me centraba en la tarea y me olvidaba de todo lo demás. Eso hizo mejorar mi capacidad de concentración.
  3. Mantenía activa mi mente a la hora de buscar combinaciones que formaran diseños sencillos y atractivos.
  4. Desarrollaba mi creatividad al probar nuevas fórmulas para aplicar a este arte.
  5. Incrementaba mi autoestima. El ser capaz de crear algo bello y original con mis propias manos me ayudaba a sentirme mejor, más valiosa y feliz. Me sentía contenta y orgullosa a la vez. Esa alegría se multiplicaba cuando alguien veía mis creaciones y le gustaban.

Uno de mis cuadros lo acompañé de la frase: “Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está en la rama si no en tus propias alas”. ¿Qué quiero decirte hoy con esto? Que en la búsqueda de empleo la autoconfianza es clave.

Creer en ti, en tu valía, va a ser fundamental para encontrar ese nuevo reto laboral. ¿Por qué? Porque la autoconfianza está relacionada con la percepción que tienes de tu capacidad y talento para desarrollar tareas con éxito. Es aquello que te aporta la seguridad para asumir tus retos y luchar por lo que crees. Confiar en mí misma y creer que lo que vaya a hacer depende más e mí que de mis circunstancias ha hecho que perciba mi vida desde una perspectiva diferente. Cuando de verdad crees en ti, en tus ideas y en tus proyectos, es difícil que los demás pronuncien palabras que consigan desanimarte fácilmente.

Todos tenemos capacidades y talentos que nos hacen únicos; cuando, además, están alineados con lo que nos apasiona, nuestras alas son aún mayores. Para conseguir elevar el vuelo con ellas, hace falta tener el coraje para tomar la decisión de desplegarlas y atreverse a volar alto. Así es como se consigue que un sueño se convierta en realidad: confiando en las propias alas para volar.

Piensa: si no confías en ti…

¿Cómo vas a lograr que otros lo hagan?

¿Cómo vas a ser la persona seleccionada para ese puesto de trabajo?

*pebble art: arte de crear con guijarros cuadros figurativos.

*Mindfullness: capacidad para vivir en el presente y estar en el aquí y el ahora.

Atrévete a ser el profesional que deseas ser

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 16.

Al igual que veo la esencia y la belleza en un mueble viejo que pide a gritos ser restaurado, también soy capaz de ver esa esencia y esa gran valía en personas que se encuentran sin trabajo. Cuando hablo de esto con ellas, algunas saben lo que valen. En cambio, otras me miran sorprendidas y tímidas. Su monstruo del “no puedes” y su monstruo del “no vales” han hecho mella en ellas y han conseguido mermar su autoestima. Han olvidado quiénes son de verdad. Por eso es importante recordárselo y decirles: no te rindas y atrévete a ser el profesional que deseas ser.

Es importante que sepas cuánto vales y te decidas a querer conseguir tu meta con todas tus ganas. Pon todos los recursos que tengas a tu disposición a trabajar en ello. Si no cuentas con esos recursos, búscalos y consíguelos.

¿Recuerdas cuando te contaba en mi post anterior que estaba decidida a arreglar y restaurar las sillas pero que nunca lo había hecho antes? La falta de experiencia previa y la falta de conocimiento no me supusieron ningún impedimento. Lo que hice fue buscar ayuda para aprender y realizar esa transformación con mis propias manos.  

En la misma plaza donde se encontraba la librería de mi hermana en una localidad contigua a Pamplona, había una pequeña tienda donde, además de vender muebles recuperados se impartían cursos de restauración. Así que decidí entrar para pedir información en la mañana soleada de un miércoles de invierno.

Mientras intentaba cerrar bien la puerta tras acceder al local y conservar así el agradable calor del interior, escuché un “buenos días” muy enérgico y simpático. Procedía de la joven que se encontraba detrás del mostrador liada con unos papeles. Me encantó la energía que desprendía y la gran sonrisa que portaba. La tienda estaba repleta de muebles restaurados, artículos decorativos hechos a mano con mucho amor y ¡preciosas flores naturales!

– “¡Buenos días! Venía a pedir información sobre los horarios para el curso de restauración”, dije mientras esperaba su respuesta con ilusión.  

La chica, cuyo nombre era Ángela, me explicó todo lo que necesitaba saber sobre horarios y el funcionamiento del curso y decidí al momento estar en el grupo de los jueves por la mañana.“¿Y ya tienes mueble para empezar mañana?”, me preguntó medio sorprendida por la rapidez de mi decisión.

– “¡Sí! Tengo dos sillas en el coche. ¿Te importaría si voy a por ellas aprovechando que he aparcado cerca y las dejo aquí para mañana?”.

– “¡Claro! ¡Perfecto! ¡Te acompaño!”, respondió con entusiasmo.

Así que salimos de la tienda y caminamos tan sólo unos 15 metros hasta el vehículo. De camino, le advertí que estaban bastante deterioradas para que no se llevara una sorpresa desagradable cuando las descubriera. Abrí el maletero y nada más verlas exclamó:

– “¡Qué bonitas! ¡Son muy chulas! Yo también he restaurado sillas como estas”, dijo con gran emoción y alegría. Me sentí genial al oír sus palabras y percibir su entusiasmo.

– “¿De verdad?”, respondí sonriendo.

– “¡Te van a quedar preciosas!”, añadió. Entonces, agarró una silla con cada brazo y se volvió para la tienda.

– “Pero mujer… ¡Espera! ¡Que ya te ayudo!”, le dije.

– “No hace falta; estoy acostumbrada”, contestó sonriendo con complicidad. “¡Hasta mañana!”

– “¡Hasta mañana, Ángela!”

Gracias a esta gran mujer aprendí muchísimo sobre restauración y, tras las sillas, vinieron más proyectos para restaurar y dar una nueva vida a esos muebles que habían pertenecido a una vida anterior y ya habían sido desechados. Si estás en desempleo, puede que te sientas así: como un profesional que en su día tuvo un gran valor hasta que llegó el día en el que la empresa en la que diste lo mejor de ti decidió que no te necesitaba más y te sacaron de allí. Así que hoy te pido que no te desanimes y continúes el viaje.

A estas alturas del reto, ya hemos pasado por unas cuantas estaciones y hoy hemos arrancado desde una de las más relevantes (o, incluso, la más importante) del reto de búsqueda de empleo en 30 días: la Estación de la Actitud. Alguien dijo que “un día brillante depende más de tu actitud que del sol”, porque la clave para que nos vaya bien está en nuestra actitud la mayoría de las veces. Para conseguir esa buena actitud, hay que trabajar mucho la autoestima y, para ello, debemos empezar por el autoconocimiento. Conocerse bien te va a ayudar a tener confianza, a creer en ti y en tus posibilidades. Sólo así aceptarás tus errores, tus debilidades y los considerarás como parte de tu camino de aprendizaje para mejorar y salir con mayor fuerza.

¿Y tú? Seguro que tienes algún ejemplo en tu vida de cómo superaste alguna dificultad con una buena actitud ante el problema. ¿Te gustaría compartirla en comentarios? 🙂

Restáurate como se restaura un mueble usado

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 15.

Mi hobby por la restauración de muebles empezó una fría mañana de diciembre en la que fui a jugar a pádel.

Tras aparcar el coche, me dirigía a la sociedad deportiva cuando las vi. Allí estaban aquellas dos sillas abandonadas: una superpuesta encima de la otra. La de arriba con las patas hacia arriba. Recibían la luz de un sol tranquilo de domingo de finales de otoño que, con sus rayos, envejecía un poco más su aspecto. Me acerqué a ellas y sentí algo parecido a lástima al observarlas. Estaban hechas polvo, sucias, con golpes; pero, a pesar de todo, seguían enteras.

No sabía los años que podían tener, pero imaginaba que tendrían prácticamente los mismos años que el bloque de viviendas de al lado, el cual podía rondar fácilmente los 55 o 60 años. Probablemente, habían acompañado a los inquilinos de uno de esos pisos durante toda una vida. Una vida que podía no haber sido fácil en uno de los barrios más humildes y olvidados de la ciudad. Las marcas violentas hundidas en la madera así lo dejaban adivinar, pero eso ya no importaba. Ya habían salido de esa casa y de esa vida. Las habían dejado al lado de los cinco contenedores que ponían color verde a un pequeño y silencioso aparcamiento.

Tomé con mis manos la silla de arriba y la coloqué al lado de la otra. Ambas eran iguales. Eran sillas del tipo Thonet de madera maciza (más tarde descubrí que tenían el sello de la fábrica Mocholi), aunque desconocía de qué tipo de árbol procedía. Les eché un rápido vistazo a ambas.

No sé muy bien el porqué, pero pensé que eran bellas. Aunque no percibí su belleza por el estado en el que se encontraban, sino en su esencia. Tampoco sé por qué, pero creí que podía ocuparme de ellas, de arreglarlas y devolverles un hogar. Un hogar mejor, en el que fueran valoradas y apreciadas no sólo por su utilidad, sino también por su estética, diseño y confort. Sea como sea, me creí ambos pensamientos y me las llevé a mi coche. Abrí el maletero y las coloqué en la misma posición superpuesta en la que me las había encontrado, aunque en sentido horizontal. Entraron a la perfección en aquel espacio pequeño en el que permanecieron escondidas cinco semanas.

Durante ese período de tiempo, estuve pensando qué podía hacer con ellas, dónde las iba a arreglar y quién iba a ayudarme, porque no tenía ni la más mínima idea de cómo ponerme manos a la obra. Nunca antes había arreglado o restaurado un mueble, pero estaba decidida a hacerlo.

Aquellas semanas coincidieron con mi etapa final de contrato por sustitución en “Confidencial” (te hablé de esta empresa el 4º día del reto). Fueron días intensos llenos de emociones y decepciones, de palabras amables y comentarios sarcásticos, de estrés y momentos de relax con un café o un té, de sonrisas amigas y miradas envenenadas, de grandes esperanzas que se tornaron en una profunda desilusión. Mi etapa allí finalmente terminó con sensación de punto y final pero, al mismo tiempo, de una gran libertad y alivio. En cierto modo, me sentía como una trabajadora de usar y tirar que había quedado como las sillas que había encontrado: repudiada y dañada, pero seguía entera y hecha de un material noble.

Muchos profesionales que terminan un contrato de trabajo con la esperanza de continuar en la empresa porque han dado lo mejor de sí mismos saben a lo que me refiero. Es parecido a un despido. Por ello, quiero que sepas que, tras haber pasado por una experiencia así y no tener trabajo, no vales menos. Levántate, sacúdete el polvo y cuídate. Restáurate como se restaura un mueble usado: con tiempo, cariño y mucho mimo. Cuídate mucho para que, cuando llegue tu nueva oportunidad, brilles con tal fuerza que no puedan resistirse a contratarte.

¿Le llamo o no le llamo?

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 14.

Llevabas tiempo queriendo hablar con esa persona. En las últimas semanas le has enviado mensajes, pero no has obtenido ninguna respuesta por el momento. Te mueres de ganas por saber qué piensa de ti y tienes su número de teléfono delante. ¿Qué haces?

Cuando has enviado tu currículum vitae a esa empresa que te enamora, para la que te encantaría trabajar y no has obtenido respuesta, tu actitud proactiva o tu pasotismo puede crear la diferencia. Ya te lo comenté ayer cuando te hablé de la optitud. Piensa que buscar el trabajo que de verdad quieres, ese trabajo con el que siempre has soñado, tiene un paralelismo con buscar a esa persona con la que te ilusionas y deseas compartir tu vida. ¿De verdad vas a dejar pasar la oportunidad? ¿O vas a hacer algo más para mostrar tu interés y la valía de tu candidatura?

Ayer también te mencioné que quien busca empleo es, en cierto modo, un profesional de las ventas. ¿Sabías que se pierde un buen número de oportunidades de venta al no realizar un seguimiento de las acciones y visitas realizadas? Ahora piensa que estás vendiendo tu propio perfil profesional. Deberás utilizar un método similar al que emplean los vendedores para cerrar sus ventas. Por ello, te animo a que realices seguimiento de todas las candidaturas que envías a las empresas.

No tienes nada que perder, pero sí mucho que ganar. ¡Suerte!

¿Sabías que quien es feliz tiene más posibilidades de encontrar trabajo?

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 13.

Hoy quiero hablarte de los pequeños nuevos retos que nos planteamos en nuestra vida, de esas cosas que hacen que salgamos de nuestra rutina y nos hacen desarrollar nuevas cualidades y capacidades. Son esas actividades que nos hacen más felices y nos ayudan a tener mejor ánimo y autoestima. ¿Y qué tiene que ver esto con buscar empleo? ¡Mucho! ¿Acaso no crees que quien es feliz tiene una mayor probabilidad de conseguir trabajo? Por ello, es importante que, mientras busques ese nuevo reto profesional, practiques actividades ajenas a tu profesión para liberar estrés, mantener tu autoestima alta y poder irradiar alegría y felicidad. Esto te aportará mucho “brillo” y proyectarás una mejor energía cuando te encuentres en una entrevista de trabajo.

Cuando hace unos años llegó a mis manos el primer libro de Iosu Lázcoz (libro que recomiendo que leas y que lleva por título Optitud*), la frase que más me impactó fue la de que “un vendedor feliz vende más”. Piensa que quien busca empleo es, en cierto modo, un vendedor porque trata de seducir a las empresas para que se queden con “su producto” y así conseguir un contrato de trabajo. Ese vendedor en el que te conviertes cuando estás en búsqueda activa de empleo va a tener muchas más posibilidades de conseguir su objetivo cuando tiene la optitud de la que habla Lázcoz.

¿Qué características reúne la persona con optitud?

En primer lugar, imagina un futuro mejor. La situación de desempleo no va a durar para siempre, así que hay que soñar con ese trabajo que te encantaría desempeñar y que haga que tu vida sea interesante.

En segundo lugar, diseña un plan para alcanzar sus objetivos. Quien tiene mi libro como guía para buscar trabajo, cuenta con una gran ayuda para realizar ese itinerario que le llevará a la meta de ese viaje apasionante que es la búsqueda de empleo.

Por último, la persona con optitud lucha, se sobrepone y vence las adversidades. Tener optitud implica contar con la disposición a enfrentarse y superar los avatares que uno se encuentra en la vida. Estar en desempleo es una de esas situaciones. Siempre digo que la actitud que tienes ante las dificultades que te encuentras determina, en gran medida, tus éxitos o tus fracasos. Por ello, la mayor ayuda con la que puedes contar para dar con tu futuro reto profesional es tu propia actitud.

¿Y tú? ¿Qué estás haciendo para ser feliz y tener optitud?

*Optitud: esta palabra creada por Iosu Lázcoz nace de la fusión de optimismo y actitud. Cuanto más optimista y voluntariosa sea una persona, más posibilidades tendrá de ser feliz. Por lo tanto, creo que la persona que es optimista y proactiva lo tendrá mucho más fácil para conseguir un empleo. Las personas con optitud brillan y son ese tipo de personas las que buscan las compañías.

¿Qué hace por ti tu marca personal?

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 12.

Hoy los participantes tenían el reto de acudir a charlas, talleres o eventos. Sin embargo, con la situación de pandemia en la que vivimos, es complicado realizar esta actividad a no ser que sea en modalidad online.

Hace unos días, justo descubrí un evento sobre marca personal que se iba a organizar de forma online. Por ello, he decidido compartirlo con el equipo de participantes por si les pudiera interesar. Creo que cualquier profesional debería trabajar su marca personal tenga o no trabajo. Quien lo hace, puede tener una idea clara de quién es, qué quiere y qué valor ofrece a los demás. Por ello, se dice de la marca personal que es un activo importante, porque nos permite diferenciarnos de otros profesionales no sólo en qué profesión tenemos, sino en cómo hacemos las cosas y cómo somos.

Dice Andrés Pérez Ortega en su libro Te van a oír que “desconfiamos de quienes no tienen credenciales o no proporcionan pruebas de su trabajo. La confianza, la credibilidad, el tiempo que llevas trabajando en un tema o tener un grupo de seguidores son factores importantes cuando alguien debe decidir si va a leerte, contratarte o hacer negocios contigo”. Por ello, no basta con que hables de ti, sino que es necesario que otros confirmen lo que dices que eres y sabes hacer. Por ello, las referencias son tan relevantes, porque “eres tan fiable como lo digan los demás”.

La marca personal no se consigue de la noche a la mañana. Lleva tiempo. Mucho tiempo. Para que los demás te identifiquen y conozcan, deben primero saber que existes, por lo que deberás trabajar tu visibilidad y, para ello, deberás aparecer con frecuencia por aquellos lugares que frecuenten las personas a las que quieres dirigirte. Por ejemplo, deberás dejarte ver en LinkedIn si lo que quieres es que profesionales de recursos humanos te vean.

Por otra parte, debes nutrir tu marca personal de contenido, de mensaje, de historias. De esa forma, conseguirás que asocien tu nombre a un valor, a un saber hacer. Tienes que lograr que cuando te nombren sepan cómo puedes serles de utilidad.

No te agobies ni rompas la cabeza con tu marca personal. ¡Es más fácil de lo que crees! Tan sólo debes contar tu historia y transmitirla de forma que también resultes útil e interesante. El famoso storytelling* del que todo el mundo habla no es más que eso. Si hablas de tu día a día, de las actividades que has realizado, los trabajos que has desarrollado, los libros que te has leído o las cosas que has aprendido, irás creando una marca personal de calidad poco a poco.

Y recuerda: la visibilidad atrae un mayor número de oportunidades, así que no te escondas, define quién eres y comienza a mostrarte al mundo.

*storytelling: es la narración de toda la vida pero en inglés, que parece que así mola más hablar de contar historias.

¿Qué importancia das a tu formación?

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 11.

Cuando buscamos empleo, una de las actividades que propongo para mejorar el perfil profesional e incrementar así la empleabilidad es apuntarse a cursos de formación. Aunque esto parezca obvio, hay personas que se resisten a formarse y se sienten más cómodas en el rol de víctimas que no encuentran trabajo por la excusa que sea: el edadismo *, la falta de experiencia e incluso ¡¡¡la falta de formación!!! ¿Te lo puedes creer? ¡Y aun así no se plantean hacer ningún curso! Te juro que yo lo he visto con mis propios ojos.

Cuando hablo de formación, no necesariamente hablo de hacer un máster o un curso sobre un campo específico concreto. La formación es todo aquello que nos sirve para mejorar como profesionales y ser más atractivos a ojos de nuestros futuros empleadores. Por ello, pueden ser cursos relacionados directamente con nuestra profesión o aquellos que mejoren nuestras capacidades y destrezas como: idiomas, herramientas informáticas, habilidades sociales, destreza para hablar en público, negociación, comunicación, atención al cliente o resolución de conflictos.

Por otra parte, piensa que si demuestras en una entrevista de trabajo que durante el tiempo que no estuviste trabajando al menos estuviste formándote, ganarás puntos frente a otros candidatos que no han aprovechado el tiempo que han permanecido en desempleo para mejorar sus perfiles.

Por ello, mi consejo de hoy es que identifiques aquello en lo que veas que puedes desarrollarte para crecer en valor como profesional y busca la manera de fortalecerte. Seguro que hay algo en lo que puedes crecer y que te dote de una mayor valía ante un proceso de selección.

* edadismo : discriminación por razón de edad que hace que a ciertas personas les sea más complicado acceder a un empleo y que puede superarse con un buen método de búsqueda de trabajo y, sobre todo, con una gran actitud.