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Cuanto más practico, más suerte tengo

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 26.

Ya lo dijo Gary Player, uno de los jugadores de golf más grandes de la historia: “cuanto más practico, más suerte tengo”. Puedes tener talento en algo, pero cuantas más horas dediques a una actividad, mejor la desarrollarás.

Esto lo tengo yo más que comprobado con cualquier reto que me planteo en la vida. Por ejemplo, con el aprendizaje de idiomas: cuanto más hablo un idioma, más lo escucho, más lo leo… mejor comprensión tengo de esa lengua. También lo he experimentado con la cocina: cuanto más cocino y más recetas pruebo a hacer, mejor me van saliendo los platos. Como todo en la vida, si además realizas todas esas actividades con motivación, ganas y pasión, más rápido experimentarás el aprendizaje y la mejora.

En la búsqueda de empleo es igual, sobre todo en las entrevistas de trabajo. Así que si te sale la oportunidad de ir a alguna, aunque no te interese mucho el puesto ofertado, mi consejo es que acudas. Te servirá de “entrenamiento” para cuando tengas que enfrentarte a la entrevista de la gran oportunidad de tu vida.

Practica, practica, practica y… ¡buena suerte!

Preguntas prohibidas en las entrevistas de trabajo

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 25.

Si ayer te hablé de preguntas surrealistas en una entrevista de trabajo, hoy vengo a contarte que hay preguntas que no deberían realizarse. Te daré una pista: son de ese tipo de “perlas” que suelen salir de la boca de los entrevistadores, cuestiones que hacen sentir una incomodidad especial porque vulneran derechos y principios. Por ello, siempre digo que si en una entrevista de trabajo no te sientes a gusto, si no percibes buenas vibraciones y si lo que te cuentan no te convence, lo mejor es abandonar el proceso de selección o rechazar la oferta si te escogieran.

Seguro que te vienen a la mente un par de ejemplos de esas preguntas que considero que nunca deberían realizarse a pesar de que son bastante habituales, sobre todo cuando se presentan mujeres al proceso de selección. Yo te voy a hablar de preguntas que me han realizado en las entrevistas en las que he participado.

Un grupo importante de ese tipo de cuestiones suele ser el que vulnera el derecho a la intimidad:

“¿Cuál es tu estado civil?”. Esto no debería ponerse ni en el currículum.

“¿Con quién vives?”. ¿Entiendes ahora por qué he odiado siempre tanto las entrevistas de trabajo? Cuando me hacían una pregunta así, me daban ganas de sacar mi lado borde y decir “y a ti qué te importa”.

“¿Tienes pareja?”. Y quién es él, en qué lugar se enamoró de ti. Like si lo has leído cantando.

“¿A qué se dedica tu pareja?”. Ya me diréis qué necesidad podía tener una de las grandes farmacéuticas de nuestro país en saber a qué se dedicaba mi novio.  

Otro grupo muy frecuente de preguntas realmente incómodas son aquellas que vulneran el principio de igualdad entre hombres y mujeres:

“¿Tienes hijos?”. Tengo una amiga que ante esta pregunta fue muy sincera y respondió sonriendo: “Tengo un perro”.

O peor aún… “¿Tienes cargas familiares?”. ¡Cargas! ¿Acaso es lo que fuiste tú para tus padres? ¿Una carga?

“¿Tienes intención de formar una familia?”. ¡Qué peligrosa e inapropiada puede ser una pregunta como esta! Dan ganas de responder: “La verdad es que la tenía, pero he descubierto que no puedo tener hijos” o algo por el estilo para que la persona que te entrevista se sienta mal y se le quiten las ganas de preguntar estas cosas.

El tercer y último grupo de preguntas que considero que no deberían hacerse son aquellas que suponen una vulneración por discriminación:

“¿Me podrías decir tu edad?”. Qué ganas dan de contestar: “¿cuántos años me echas?”. Cuando veo First Dates*, me vengo arriba porque me parece que me conservo mucho mejor que la media. Luego pienso en que la gente que va a esos programas miente más que habla y se me pasa.

“¿Dónde naciste?, ¿de dónde eres?”. Ojalá tuviera una vida interesante en la que explicar que nací en México, pero que a los 4 años mi familia se fue a vivir a los Estados Unidos, a los 10 años nos fuimos a Francia y a los 18 ya vine a cursar mis estudios universitarios a España.

“¿De dónde son tus padres?”. ¡Por el amor de Dios! Qué ganas de contestar algo como: “Seguro que este dato es muy útil cuando buscáis a un candidato para trabajar en esta compañía”.

Si vas a una entrevista de trabajo y te encuentras con este tipo de cuestiones, respira hondo y piensa bien qué vas a contestar, sobre todo si el trabajo que se oferta te ilusiona y la empresa te gusta. Quizá has tenido la mala suerte de topar con un ser raro de esos que trabajan en “recursos humanos”.

*First Dates: programa de TV originario de España en el que dos desconocidos variopintos tienen una cita en un restaurante y al final del encuentro deben decidir si quieren volver a verse.

Preguntas raras, extrañas, surrealistas y fuera de lugar en las entrevistas de trabajo

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 24.

Siempre he llevado muy mal que me pregunten por mi vida. Así, en general. Me gusta ser dueña de mi intimidad, de “mis cosas” y no tener que dar explicaciones a nadie. Eso lo sabían bien mis padres y, por eso, evitaron en la medida de lo posible hacerme interrogatorios. Por ello, como te puedes imaginar, siempre he odiado las entrevistas de trabajo.

Cada vez que me llamaban para hacerme una entrevista, me ponía ansiosa más que alegre. Para mí era una especie de tortura en la que se me obligaba a contar muchas cosas de mi vida profesional y también, la gran mayoría de las veces, de mi vida personal. Vamos, casi siempre. Nunca he entendido por qué esa fijación por realizar cuestiones sobre la vida privada… ¡y más si eres mujer! ¿Qué pasa? ¿La familia es exclusivamente responsabilidad de las mujeres? ¿La familia tiene que ser una “carga” en tu vida? ¿No puede ser más feliz aquel que tiene pareja o una familia de la que encargarse y querer trabajar para darle lo mejor? Parece mentira que vivamos ya en pleno siglo XXI para que se hagan este tipo de preguntas tan fuera de lugar. Pfffffff… Como este tema me enciende y no quiero extenderme más de lo necesario, me voy a centrar ya en las otras preguntas de las que quería hablarte: las preguntas raras, extrañas y surrealistas que suelen hacerse en las entrevistas de trabajo.

Recuerdo que en la época en la que vivía en Madrid (justo antes de la crisis de 2008), me resultaba muy sencillo conseguir que me llamaran para participar en procesos de selección. En uno de ellos, me preguntaron sobre mi signo del zodiaco y te juro que aquel señor no se parecía lo más mínimo a Rappel.

Años más tarde, en mi ciudad natal, dos mujeres subieron tanto el listón que tan sólo sería capaz de saltarlo la mismísima Ruth Beitia. Me preguntaron por mi fecha de nacimiento y ¡la hora a la que nací! Les daba igual lo que pusiera en mi currículum. Esos datos eran todo lo que querían saber para averiguar mi compatibilidad con ellas por temas de carta astral o algo así. Verídico. Aunque no fui capaz de dar toda la información, terminaron llamándome para hacerme una propuesta que finalmente decliné.

En otra ocasión, para un puesto de administrativa de comercio exterior, me preguntaron por mi color favorito. En la misma entrevista, se interesaron después por mi árbol preferido. No entiendo muy bien qué tipo de perfil psicológico querían buscar con semejantes preguntas, pero esto es lo que me encontré. Eso sí, después de participar en dos entrevistas en aquel proceso de selección ni me llamaron. Me enteré de que habían seleccionado a otra persona porque les contacté yo misma para interesarme.

Hablando de este tema de las preguntas en las entrevistas de trabajo, una de las personas del equipo de búsqueda de empleo en 30 días nos ha contado que se quedó alucinada cuando le preguntaron por el tema de tatuajes y piercings. ¿En serio? ¿Pero de dónde salen las personas que preguntan estas cosas? ¿Y qué tendrá que ver eso con lo preparado que uno esté para desempeñar un puesto de trabajo? Da igual que el trabajo sea de cara al público, ¡ahora los raritos somos los que no tenemos al menos un tattoo decorando nuestra piel!

¿Cuál ha sido la pregunta más inverosímil que te han formulado en una entrevista? Sí, esa que cuando la escuchaste pensaste: “no me pueden estar preguntando esto a mí”. Me encantaría que me dejaras un comentario y lo compartieras. Así, puedes contribuir a que más gente esté más tranquila por no ser la única persona a la que le pasan cosas surrealistas incluso en los procesos de selección. Al menos, a mí me tranquilizará saberlo 😉

Plantéate como una cita la entrevista de trabajo

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 23.

Uno de los errores que cometí en mi vida profesional fue comenzar a trabajar sin tener foco. Me explico: una vez que terminé los estudios, no me planteé en serio qué quería hacer. No reflexioné sobre qué me motivaba y en qué empresas quería trabajar. En el fondo sí que lo sabía, pero me puse mis propios límites y me convencí de que la creatividad publicitaria no era para mí. Eso me hizo aceptar empleos en departamentos comerciales en lugares donde no conseguía ser feliz con lo que hacía.

Trabajé para empresas que no me llenaban no sólo por el tipo de tareas que desempeñaba sino, sobre todo, porque no compartía con ellas un propósito, una misión, una visión y unos valores. En la mayoría de los casos, tan sólo eran empresas que pretendían única y exclusivamente ganar dinero para los socios. Por eso, cuando busques tu próximo reto laboral, es importante que tengas presente este tipo de cuestiones. Hazte ese favor y no caigas en la trampa en la que caí yo.

Buscar el trabajo que de verdad quieres debe ser como buscar a esa persona con la que deseas hacer planes de futuro. Si lo que pretendes es encontrar un puesto estable y duradero en el tiempo, piensa en un trabajo en que vayas a estar a gusto y te encuentres bien con la labor que haces. De lo contrario, no tardarás en desmotivarte y en pensar que ese lugar no es para ti.

Cuando acudas a una entrevista de trabajo, indaga antes muy bien todas las cuestiones que puedas sobre la compañía que vas a visitar y prepara preguntas para asegurarte de que realmente van a ofrecerte el empleo que deseas en la empresa que te gusta. De lo contrario, si consigues el trabajo, lo más probable es que en poco tiempo vuelvas a buscar trabajo.

Hoy, los participantes en el reto de búsqueda de empleo en 30 días deben preparar muy bien las cuestiones más comunes que suelen hacerse durante una entrevista de trabajo; pero no deben dejar de lado todo lo que comentaba antes: indagar sobre la organización y preparar preguntas para asegurarse de que están ante una candidata con la que hacer “planes de futuro” juntos.

La entrevista de trabajo debería entenderse como una cita en la que no sólo debe seducir quien postula al puesto, sino que la empresa debe también demostrar que es el lugar idóneo donde dedicar las horas a dar lo mejor de uno mismo. Busca a esa empresa que te enamore, que te fascine y en la que te gustaría pasar el resto de tus días trabajando.

La magia de sentir que algo ya te pertenece

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 10.

¿Alguna vez has hecho el experimento de sentir que algo ya te pertenece y finalmente has logrado que así fuera? Esta acción de sentir y actuar como si algo ya lo tuviéramos tiene un nombre y se llama ley de la asunción, que es diferente de la ley de la atracción porque pone el énfasis en manifestar, en sentir que algo ya lo hemos conseguido en lugar de simplemente desear que pase algo.

En el reto de hoy, los participantes tenían que empezar a actuar como si ya tuvieran un trabajo. En realidad, ya tienen uno que consiste en buscar su próximo reto laboral. Así que hoy debían madrugar, arreglarse, salir de casa y realizar la búsqueda de empleo en un entorno diferente al de su domicilio.

Aunque en estos días raros de pandemia y mascarillas no es fácil, sí que recomiendo salir, si es posible, aunque sea una o dos horas a una biblioteca o un centro cívico. Antes, las cafeterías tranquilas con WiFi solían ser una buena opción para llevar a cabo esta actividad y dejarse ver por amigos, familiares o conocidos. Desgraciadamente, en estos días ya no se puede acudir a ellas por las restricciones respaldadas por el estado de alarma, al menos en Navarra.

Llevamos un año complicado. Muy complicado. Cuando llegó el primer estado de alarma el 15 de marzo, teníamos la sensación de que vivíamos en una película donde nos convertíamos en los protagonistas. Ya no teníamos la libertad de movernos adonde quisiéramos, pero algunos teníamos como regalo todo el tiempo del mundo. Tiempo para leer, tiempo para cocinar, tiempo para organizar nuestra casa, tiempo para pasar con nuestros hijos, tiempo para ver películas y series, tiempo para nosotros mismos.

Mirábamos el mundo a través de la ventana intentando asimilar que el exterior ya no era un lugar seguro. Se nos dijo que debíamos refugiarnos en nuestras casas para evitar contagiarnos de un nuevo virus que se expandía a gran velocidad. Cantamos el Resistiré del Dúo Dinámico, aplaudimos a los sanitarios y deseamos con fuerza que todo saliese bien pintando un arco iris que adornase nuestra ventana.

El contacto con nuestros seres queridos se volvió prohibido. No podíamos quedar para vernos, pero al menos nos quedaba el consuelo de las video-llamadas con nuestros smartphones. Una vez que nos permitieron volver a quedar, los abrazos y los besos estaban prohibidos y se impuso una cercanía lejana de metro y medio. Las sonrisas quedaban ocultas tras las mascarillas. Las miradas de alegría eran el único consuelo y la única muestra de cariño que podíamos ofrecer a quienes tanto habíamos echado de menos. Y así fue como las miradas se volvieron más palabras y verbos que nunca.   

Ojalá pudiéramos aplicar la ley de la asunción con el coronavirus y que todos sintiéramos que el bicho muere y desaparece. Que utilizáramos la magia de esa ley, cerrásemos fuerte los ojos y cuando los abriésemos se hubiese hecho real. Mientras tanto, nos queda el consuelo de saber que se sigue avanzando en las vacunas y que esta situación no durará para siempre.

Si de verdad quieres algo, debes ir por ello. Y punto.

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 6.

Tras tener que parar forzosamente el reto de búsqueda de trabajo en equipo, volvemos a retomar nuestro viaje donde lo dejamos: en la sexta etapa.

Hoy la situación es diferente a la de hace unas semanas cuando iniciamos nuestra andadura. Desde ayer, vivimos de nuevo en una situación de estado de alarma y volvemos a tener esa sensación de inquietud e incertidumbre sobre el futuro. Tras los meses de verano, parece que volvemos a tener más respeto al “bicho” porque se está haciendo fuerte de nuevo. Quienes participamos en el reto sabemos que no vamos a tener fácil encontrar un empleo en tiempos tan revueltos, pero para eso se plantean los retos, ¿no? Para trazar un plan que dibuje el itinerario a seguir para lograr aquello que, a priori, nos parece imposible.

Como decía aquella campaña de Adidas: “Impossible is nothing”. Así que vamos a por todas a conseguir lo que para otros es impensable. ¿Has visto la película En busca de la felicidad de Will Smith? Quiero recordarte la escena en la que Chris Gardner juega con su hijo y le dice que seguramente no llegará lejos como jugador de baloncesto. Semejante afirmación se basa en el argumento de que él fue mediocre en este deporte y “se hereda lo bueno y lo malo” y, por ello, no quiere ver perder el tiempo a su hijo lanzando a canasta noche y día. Tras soltar este comentario tan desmotivador, le pasa el balón al  pequeño y éste lo lanza con desilusión y rabia hacia la valla que se encuentra en el perímetro de la cancha de baloncesto. Chris se da cuenta entonces de su error y rectifica diciendo a su hijo: “Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo. Ni siquiera yo. (…) Si quieres algo, ve por ello. Y punto”.

Me vino a la mente esta escena cuando recibí el mensaje de Roberto a finales de marzo de este año (es decir, en pleno confinamiento). Me contactó vía LinkedIn y me escribió decidido a hacer el reto de búsqueda de empleo en 30 días. Lo vi tan ilusionado que pensé: ¿quién soy yo para decirle que va a ser muy difícil que consiga el reto con mi método? Así que lejos de desanimarle, le animé y apoyé para lograr tal hazaña. Te cuento que Roberto no sólo fue capaz de lograrlo, sino que, además, lo hizo en un tiempo récord. Las ganas, la actitud, la gran dedicación que le puso y la fuerte decisión a obtener aquello que se había propuesto le otorgaron las fuerzas necesarias para alcanzar aquello que se propuso.

Cada vez que hablo con él me dice que escriba un libro sobre la búsqueda de trabajo en tiempos del Covid-19 con su experiencia, pero siempre le respondo lo mismo con una gran sonrisa: “yo ya he compartido mi experiencia, pero esa vivencia es tuya y eres tú quien debería compartirla con el mundo”. Hoy Roberto nos servirá de inspiración a todo el equipo porque él es un claro ejemplo de que si de verdad quieres algo, debes ir por ello. Y punto.

¿Qué se necesita para buscar empleo en equipo?

RETO Búsqueda de empleo en equipo. Día 1.

Hoy me he levantado con una ilusión muy especial, como si fuera mi primer día en el trabajo. ¿El motivo? Ha comenzado una nueva aventura para ayudar a encontrar empleo en 30 días en equipo.

Os confieso que no es nada fácil dar con los candidatos adecuados para formar parte del equipo del reto. Deben ser personas hechas de una pasta especial, de un gran valor y fuerza interior y deben reunir unas características muy concretas.

Esta actividad me lleva mucho tiempo de dedicación y debo estar segura de que quien participe va a conseguir lo que se proponga. En la anterior edición, todos los participantes lograron llegar a su destino de modo que en 6 meses todos estaban ya trabajando.

¿Y cómo son esas personas? ¿Qué cualidades deben reunir? (más…)